Ayer cogimos un día de vacaciones Alvaro y yo. ¿Para recuperar el sueño perdido debido a la fiesta de Nochevieja? Pues no. Íbamos a firmar las escrituras y la hipoteca de nuestra querida casa. ¡Por fin!
Después de firmar todo lo firmable fuimos a ver la casa. Más bonita si cabe de lo que yo recordaba. En la cocina, los antiguos dueños nos habían dejado dos botellas de vino con un cartel que decía (más o menos): "que seáis tan felices en esta casa como lo hemos sido nosotros". Un detalle muy bonito, ¿verdad?
A ver si volvemos a la casa con un poco más de tiempo, le hacemos fotos decentes, y las subo aquí o al blog de fotos (ya avisaré).
ACTUALIZACIÓN: Ya colgué algunas fotos del blog de fotos. Están hechas con el móvil, pero algo se ve...
viernes 5 de enero de 2007
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